martes, 24 de febrero de 2009

Vivo en la Monotonia...

Sin nada nuevo que contar...y mucho menos que aportar...

les dejo el estracto de un capitulo de mi novela favorita "Crepúsculo"






No sentí ningún tipo de desorientación cuando me desperté. Abrí los ojos, secos por fin, y me topé con la mirada de Edward, llena de ansiedad.


—Hola —le dije. Tenía la voz ronca, así que me aclaré la garganta. El no contestó. Me observó, esperando que comenzara de nuevo—. No, estoy bien —le aseguré—. No voy a empezar otra vez —entrecerró los ojos ante mi afirmación—. Siento que hayas tenido que presenciar esto —comenté—. No me parece justo para ti.


Puso las manos a cada lado de mi rostro.


—Bella, ¿estás segura de haber efectuado la elección correcta? Nunca te he visto sufrir tanto... —se le quebró la voz en la última palabra.


Pero sí que había conocido una pena mayor.


Le toqué los labios.


—Sí.


—No sé... —arrugó el entrecejo—. Si te duele tanto, ¿cómo puede ser esto lo mejor para ti?


—Edward, tengo claro sin quién no puedo vivir.


—Pero...


Sacudí la cabeza.


—No lo entiendes. Puede que tú seas lo suficientemente valiente o fuerte para vivir sin mí, si eso fuera lo mejor, pero yo nunca podría hacer ese sacrificio. Tengo que estar contigo. Es la única manera en que puedo seguir viviendo.

Aún parecía poco convencido. No debería haberle dejado quedarse conmigo la noche anterior, pero le necesitaba tanto...

—Acércame ese libro, ¿quieres? —le pedí, señalando por encima de su hombro.
Frunció las cejas, confundido, pero me lo dio con rapidez.


—¿Otra vez el mismo? —preguntó.


—Sólo quería encontrar esa parte que recordaba... para ver con qué palabras lo expresa ella... —pasé las páginas deprisa, y encontré con facilidad la que buscaba. Había doblado la esquina superior, ya que eran muchas las veces que había repetido su lectura—. Cathy es un monstruo, pero hay algunas cosas en las que tiene razón —murmuré, y leí las líneas en voz queda, en buena parte para mis adentros—. «Si todo pereciera y él se salvara, yo podría seguir existiendo; y si todo lo demás permaneciera y él fuera aniquilado, el universo entero se convertiría en un desconocido totalmente extraño para mí» —asentí, otra vez para mí misma—. Comprendo a la perfección lo que ella quiere decir, y también sé sin la compañía de quién no puedo vivir.


Edward me arrebató el libro de las manos y lo lanzó limpiamente a través de la habitación, aterrizando con un suave golpe sordo sobre mi escritorio. Enrolló los brazos alrededor de mi cintura.


Una pequeña sonrisa iluminó su rostro perfecto, aunque la preocupación aún se notaba en la frente.


—Heathcliff también tiene sus aciertos —comentó. Él no necesitaba el libro para saberse el texto a la perfección, me estrechó más aún entre sus brazos y me susurró al oído—. «¡No puedo vivir sin mi vida! ¡No puedo vivir sin mi alma!».


—Sí —le contesté en voz baja—. Ése es el tema.


—Bella, no puedo soportar que te sientas tan mal. Quizá...

—No, Edward. He convertido todo en un auténtico lío y voy a tener que vivir con ello, pero ya sé lo que quiero y lo que necesito...






Ojala todos podamos encontrar un amor por el cual dariamos la vida sin siquiera plantearnos otras alternativas......







Amen....

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